24 marzo 2008

LA BIBLIA 24

José y la esposa de Putifar

1 Llevado pues José a Egipto, Putifar, oficial de Faraón y capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas. Y pagó un precio bastante alto.
2 Mas Jehová estaba con José y fue varón próspero. Y estaba en la casa de su amo el egipcio.
3 Y como su amo estaba muy contento de él, le entregó en su poder todo lo que tenía.
4 Y era José de hermoso semblante y bella presencia. Y tenía un paquetito que a la esposa de Putifar le llamó la atención.
5 Y la señora Putifar le dijo: Duerme conmigo, que te quiero enseñar algunas cosas que sé hacer.
6 Pero José dijo que no, que él no le haría una cosa así a su amo.
7 Y la mujer le replicó diciéndole que no tenía que hacerle nada a su amo: ¡A mí me lo tienes que hacer, pedazo de macho!
8 Pero José siguió negándose. Y la mujer cada día estaba más salida.
9 Y aconteció que un día no había nadie en casa y José estaba ordenando los garbanzos de su señor. Y la esposa de Putifar aprovechó para lanzarse sobre él, agarrarlo por sus ropajes y decirle: ¡Hazme sentir mujer, José! ¡Házmelo todo aquí mismo, sobre los garbanzos de mi marido!
10 Y José respondió airadamente: Señora, por favor, suélteme, que me está haciendo daño en la entrepierna. No puedo pecar contra Dios y contra mi amo, compréndalo.
11 Y ella, fuera ya de sí, gritó: ¡Para qué te ha dado Jehová este cacho cuerpo, hermoso mío, si no es para darme placer! ¡Hasme gossar, mulato!
12 Y José, asustado, huyó. Pero la señora Putifar estaba tan firmemente agarrada a sus ropajes que se los arrancó y José salió a la calle corriendo y en total desnudez.
13 Y cuando volvió Putifar, ella le mostró las ropas de José y le dijo: José, aprovechando que tú no estabas, ha querido yacer conmigo sobre tus garbanzos. pero yo me he defendido y lo he hecho huir con estos abanicos especiales. Pero al salir corriendo, se ha olvidado su ropa a mi lado.
14 Y Putifar se lo creyó. Y la furia creció en él. Y pensó para sí: José intentando fornicar con mi esposa; y además, sobre mis garbanzos. Esto no se lo perdonaré.
15 Y Putifar buscó a José; y lo halló completamente desnudo y escondido tras unas piedras pómez gigantes en las afueras de la ciudad. Y lo cogió y lo hizo encarcelar.
16 Pero Jehová estaba con José y le dio gracia a los ojos del jefe de la cárcel.
17 Y el jefe de la cárcel lo trataba muy bien y le encargaba que se cuidase de los otros presos, los cuales empezaron a cogerle manía, al igual que sus hermanos.

1 Aconteció después de estas cosas que el copero y el panadero del rey de Egipto delinquieron contra su señor. El uno le sirvió vino en una copa ligeramente pringosa y el otro le hizo un panecillo en forma de puta.
2 Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales y los puso en prisión, en la misma cárcel en la que José estaba preso. Y el capitán de la guardia pidió a José que se encargara de ellos.
3 Y ambos, el copero y el panadero, tuvieron un sueño. Cada uno un sueño, su propio sueño, no los dos el mismo. Y cada sueño de cada uno de ellos tenía su propio significado.
4 Y por la mañana José los vio a ambos muy tristes y les preguntó: ¿Qué os pasa, caritas de nardo? ¿Por qué vuestros semblantes parecen hoy tristes?
5 Y le dijeron que habían tenido unos sueños y que no había manera de interpretarlos.
6 Y entonces el jefe de los coperos le explicó su sueño y le dijo: Yo soñé que me hallaba sentado indolentemente en la vía pública cuando de repente, encima de mí, se formaba una gran nube con gran estruendo. Y de aquella nube surgía una escalera. Y por esa escalera descendían, cantando, el Trío Los Panchos. Y súbitamente, a mi lado apareció Faraón completamente desnudo y me dijo: Pásame la copa, Eustaquio. Luego me desperté envuelto en llanto y sudor.
7 José, que mientras el copero le hablaba había adoptado un aire pensativo, le respondió: Yo sé interpretarlo: El Trío Los Panchos significa tres días. Al cabo de tres días Faraón va a perdonarte, te restituirá a tu empleo y volverás a servirle como hasta ahora. Lo que no acabo de comprender es lo que significa que Faraón vaya desnudo. Pero espero que no tenga mucha importancia.
8 Acuérdate de mi predicción cuando esta se cumpla y ten piedad de mí y háblale bien de mí a Faraón, y me saques de esta cárcel.
9 Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y he sido también injustamente encarcelado por culpa del furor uterino de la señora Putifar.
10 Entonces, el jefe de los panaderos, animado al ver que la interpretación del sueño de su compañero era para bien, dijo a José: También yo soñé que veía a un trío , pero en mi caso fue El Trío Guadalajara, que se acercaban hacia mí caminando por el lecho de un río, con el agua hasta la cintura y sosteniendo sus guitarrones casi a la altura de la cara para evitar que se mojaran.
11 E iban cantando, pero de sus bocas, en vez de sonidos armoniosos, surgía un ruido como el ruido que hace una cabrito cuando pones en duda su existencia.
12 Y cuando llegaron a mi lado, se sentaron en la orilla y empezaron a comerse sus guitarras que estaban construidas con pan de cebada. Y mientras deglutían sus instrumentos iban soltando ventosidades, tanto vocales como anales y me miraban fijamente musitándome la palabra CASQUIMULEÑO.
13 Entonces José dijo: Esta es su interpretación: el Trío Guadalajara significan tres días. Pero, al contrario que con el sueño del copero, son tres días de mala suerte para ti. El que las guitarras estén hechas de pan hace alusión a tu oficio de panadero. Y el que las engullan significa que tu vida te va a ser arrebatada en el plazo de tres días. Por lo tanto, Faraón va a hacerte decapitar dentro de tres días.
14 Entonces el panadero se puso en pie airadamente y comenzó a lanzar improperios e insultos a José diciendo que no creía nada de
lo que le estaba diciendo, que el futuro no se puede predecir y que ya estaba harto de tanta tontería
15 Al tercer día, que era el cumpleaños de Faraón, éste dio un banquete y anunció, cuando ya estaba bien borracho, que perdonaba la vida al copero y le restituía en su oficio.
16 Mas hizo ahorcar al panadero porque, según sus palabras textuales, “nunca ma han hecho ninguna gracia los panecillos en forma de puta”.

19 enero 2008

LA BIBLIA 23

Judá y Tamar

1 Aconteció en aquel tiempo que Judá se apartó de sus hermanos y se fue a un varón adulamita que se llamaba Hiram.
2 Y vio allí Judá a la hija de un hombre cananeo que se llamaba Súa; y la tomó y se llegó a ella.
3 Y ella concibió y dio a luz un hijo que se llamó Er, debido a que era de carácter dubitativo.
4 Y volvió a concebir y tuvo un hijo al que llamaron Onán el Bárbaro.
5 Y de nuevo concibió (es que no paraban) y dio a luz a un hijo que se llamó Sela, como Camilo José.
6 Después Judá tomó mujer para su primogénito Er debido a que éste nunca se decidía por ninguna chica. Y la esposa de Er fue Tamar, una chica de muy buen ver.
7 Y Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Jehová. Y Jehová, que en aquel tiempo castigaba a los malos, provocó la muerte de Er con la sola ayuda de una fina capa de arcilla y seis dientes de ardilla.
(Esta es la muerte más misteriosa y discutida de todas las Sagradas Escrituras. Varios estudiosos de los textos bíblicos y teólogos reunidos en Utrera durante la III Convención de Fanáticos Religiosos en 1836 intentaron reproducir la muerte de Er en la persona de un condenado a muerte que se presentó voluntario. Pero por más pruebas y combinaciones que se hicieron con seis dientes de ardilla y una fina capa de arcilla, lo más que provocaron en el reo fue un acceso de tos y, más tarde, una ligera somnolencia (nota del traductor)).

8 Entonces Judá dijo a su otro hijo Onán el Bárbaro: Llégate a Tamar, la mujer de tu hermano, despósate con ella y levanta descendencia de tu hermano. Y puede que así, de pasada, dejarás de cascártela detrás de la cortina siempre que ella se lava.
9 Y Onán obedeció la petición de su padre. Pero cuando se llegaba a Tamar siempre vertía en tierra (o por encima de los senos de Tamar, esa era su forma preferida) y nunca tenían descendencia.
10 Y Jehová, que ya estaba harto de tanta porquería y tanta desobediencia, se enfadó también con Onán y le quitó la vida, esta vez por medio de la ingestión masiva de ropa . (Esta prueba también fue efectuada en Utrera por los mismos estudiosos. Esta vez dio resultado y el reo murió entre grandes alaridos (nota del traductor)).

11 Y Judá dijo a Tamar, su nuera: Quédate viuda en casa de tu padre hasta que crezca Sela, el último hijo que me queda, no sea que a Jehová le apetezca acabar también con él. Y se fue Tamar a casa de su padre.
12 Y sucedió que, pasados muchos días, murió la esposa de Judá y éste quedó viudo y triste. Pero pasado un tiempo se consoló y fue a trasquilar sus ovejas a Timnat con su amigo Hiram el adulamita.
13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí a tu suegro que viene a trasquilar sus ovejas con su amigo Hiram.
14 Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, se cubrió con un velo y se arrebozó. Luego se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat, porque veía que había crecido Sela y ella no era dada a él por mujer.
15 Y la vio Judá y pensó que era una ramera, porque ella había cubierto su rostro.
16 Y se apartó del camino hacia ella y le dijo: Déjame llegarme a ti; pues no la había reconocido.
17 Y ella le preguntó: ¿Qué me darás a cambio? Y él respondió: Ahora no llevo nada, pero te puedo hacer llegar un cabrito por medio de alguien.
18 Y Tamar respondió: ¿No me podrías dar algo más romántico? No se... unas peanas doradas, o una reproducción en oro y a tamaño natural de la cara del profeta Isaías.
19 Pero Judá dijo que no, que o tomaba el cabrito o se vería obligado a forzarla allí mismo, sin miramientos y a cambio de nada.
20 Y Tamar le dijo que vale, que el cabrito estaba bien, pero que le diera algo en prenda para estar segura de que no la estafaba. Y le pidió que le diera su sello, su cordón y el báculo que llevaba en la mano. Y él se los dio.
21 Y se llegó a ella allí mismo, de pie al lado del camino. Y ella concibió de él.
22 Luego se lavó, se fue, se quitó el velo y se volvió a vestir de viuda.
23 Y Judá envió el cabrito por medio de su amigo Hiram; pero éste no la halló.
22 Y preguntó a unos mozalbetes que había por allí: ¿Habéis visto a una puta que estaba hace unas horas aquí mismo?
23 Pero ellos le dijeron que no habían visto a ninguna puta, pero que ellos también estaban en venta; y le sacaban la lengua a través de sus labios entreabiertos y se contoneaban como rameras, por lo cual, Hiram, que era un hombre muy recto, se fue rápidamente con el cabrito entre las risas de aquellos desvergonzados.
24 Y volvió a Judá y le dijo que no había encontrado a la mujer. Y Judá dijo que tanto mejor, que se quedara con su báculo y con las otras zarandajas, que él se quedaría el cabrito.
25 Sucedió que al cabo de tres meses le dijeron a Judá: Tamar tu nuera ha fornicado y está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla y que sea quemada.
26 Pero ella, cuando iban ya a quemarla, dijo a su suegro: Del varón cuyas son estas cosas estoy encinta. Mira de quién son el sello, el cordón y el báculo y a ver si vamos con más cuidado, mamón, y a ver si vigilamos más dónde metemos el pene, y no vamos quemando a las mujeres a la más mínima.
27 Entonces Judá reconoció los objetos y dijo que no la quemaran, que en este caso más valía hacer la vista gorda.
28 Y Tamar parió al cabo de unos meses; y de sus entrañas salieron gemelos. Y les puso de nombre Zipi y Zape.

16 octubre 2007

LA BIBLIA 22

Los descendientes de Esaú

1 Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom porque ahora me apetece cambiarle el nombre:
2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo , a Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón heveo,
3 y a Benadril Expectorante hija de Sarasa y del monstruo Bellot.
4 Ada dio a luz a los hermanos Claret y a Pedro el valiente.
5 Y Aholibama dio a luz a Pellot y a Refoquet, el amigo de las moscas.
6 Refoquet engendró a Sandra y Sandra a Blanché, el farmacéutico de Artés.
7 Y los hijos de Blanché fueron Omar, Otelo y Parcerisas.
8 Y Omar engendró a Biescas, Otelo a Frenol, Paquinet y Sarnelio y Parcerisas a nadie, pues era un mariconet.
9 Y los hijos de Biescas habitaron en la tierra de Peñalver y formaron la dinastía de los Oxmé, famosa por su cobardía y por su tendencia innata a ingerir mariposas.
10 Y estos son los hijos de Frenol: ninguno, pues era estéril.
11 Y Paquinet tuvo a Lodeiro, Cabrises y Allepuz.
12 Y los hijos de Sarnelio fueron Nicanor, Magefesa y Caspe. Vallromanes, cuñado de Sarnelio, tuvo un hijo con Estufa, esposa de este último, y engendró a Rodríguez, ser de dimensiones inconmensurables que asoló toda la región en cosa de unas semanas.
13 Y Lodeiro cayó en un mar de brumas espesas con cuatro mujeres por lo que no dejó descendencia.
14 Y los hijos de Cabrises fueron Piñón, Bulevard y Ulloa. Y Ulloa engendró a las mujeres Avellán y a San Juan de la Pierna.
15 Y Allepuz contrajo matrimonio con Maquillot y engendró a Ulises Rivé y a Andrea Ursus.
16 Y Ulises Rivé tuvo tres hijos: Ninot, Benavent y Vivanco. Y viendo al nacer que Vivanco no era normal lo cambió por dos quilos de avellanas.
17 Benavent tuvo a Anix Velluda y a Lilo Bogamoll.
18 Bogamoll engendró a Fasia Bollogall y Velluda a Bellot, el inventor de la máquina.
19 Bellot tuvo a Meridiano Marina y este tuvo a Fotín.
20 Fotín engendró a Tomasito el Marinero y este a Sánchez el magnánimo que fundó otra dinastía: la dinastía de “Los Papiol”.
21 Pallassio, hijo de Ninot, tuvo como descendientes al conocido Grupo Hermanos López.
22 Y de la dinastía antes mencionada nacieron Papiol y Gai.
23 Gai tuvo a Rei y Papiol a Bachetta.
24 Bachetta engendró a Mostassa y a Auladell.
25 Y todos juntos formaron la dinastía Laudate y habitaron las tierras de Granados, entre Rosellón y París.

José es vendido por sus hermanos

1 Habitó Jacob en las tierras de Canaán. Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de dieciocho años, apacentaba las ovejas con sus hermanos. Y siempre informaba a su padre de todo lo que sus hermanos hacían mal.
2 Y amaba su padre Israel a José sobre todos los demás hijos porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores, a saber: naranja rosa, azur, gules, sable, sinople, púrpura, rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, azul turquí o añil, violado, blanco, negro, rosáceo y transmelo.
(El transmelo era un color que en aquella época existía pero se extinguió debido a Marino Melquiades y sus tortuosas maniobras cromáticas (nota del traductor).
3 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.
4 Y siempre le gastaban bromas pesadas y se reían de su túnica de tantos colores llamándole “El Variopinto”.
5 Y cuando José dormía le ataban los pies a cualquier objeto con la finalidad de que al despertar e intentar incorporarse cayera de bruces a tierra.
6 Y otra broma que les gustaba mucho hacerle a José era, las raras veces en que se desnudaba para bañarse en el río, sustituirle la túnica de muchos colores por otra sin colores, en blanco y negro.
7 Y también le pegaban la cara a la almohada mientras dormía y alguna vez había tenido que andar con la almohada en la cara semanas enteras.
8 Y, así que se despistaba un poco, le untaban todo el cuerpo con salsa mayonesa.
9 Y José se enfurecía con sus hermanos y les llamaba “pillastres” y otras cosas. Y sus hermanos le decían que no tenía sentido del humor ni del ridículo. Y le llamaban “Pelota” y “El Variopinto”.
10 Y soñó José un sueño, y lo contó, tonto de él, a sus hermanos.
11 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:
12 He aquí que estábamos en el campo atando manojos, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba tan derecho que daba gusto verlo, pero vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.
13 Y sus hermanos le respondieron: ¿Qué quieres decir, “Variopinto”? ¿Que tú estás por encima de nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y sus palabras.
14 Y soñó aún otro sueño y se lo contó también diciendo: He aquí que he soñado otro sueño: el sol, la luna y las estrellas se inclinaban a mí.
15 Y también se lo contó a sus hermanos y a su padre. Y sus hermanos le tenían aún más rabia.
16 Y un día, los hermanos de José se fueron a apacentar las ovejas de su padre, pero sin José. Y José preguntó a su padre: ¿Dónde están mis hermanos, padre?
17 Y su padre le contestó que estaban en Siquem apacentando las ovejas. Y José respondió: Voy a buscar a mis hermanos que apacientan las ovejas tuyas en Siquem.
18 Y su padre le dijo: Ve a ver a tus hermanos, pues, a Siquem, que están apacentando mis ovejas, José.
19 Y José le dijo a su padre Israel, antes llamado Jacob, hasta el incidente del ángel luchador en Peniel: Pues ya me voy yendo, padre, que si sigo aquí lo más seguro es que mis hermanos y tus ovejas ya no se encuentren en Siquem sino en cualquier otro lugar del que no tengamos noticias ni tú ni yo. Adiós, pues, padre. Ya parto hacia Siquem en busca de mis hermanos.
20 E Israel dijo: Vete, hijo mío predilecto, vete a Siquem a ver a mis hijos que son tus hermanos y a mis ovejas que también son las tuyas, dado que todo lo que tengo es tuyo si por mi camino vas. Adiós, José, vete ya.
21 Adiós padre, ya me voy – respondió José. Y acto seguido se fue hacia Siquem a buscar a sus hermanos que estaban apacentando las ovejas de su padre, Israel, antes Jacob.
22 Y continuaremos ahora la narración, sino esto se va a alargar mucho.
23 Y José se fue hacia Siquem en busca de sus hermanos que estaban apacentando las ovejas de su padre. Y al llegar a Siquem vio a un hombre que estaba paseando por el campo y le dijo: Hola. Soy José. ¿Ha visto usted dónde están apacentando mis hermanos?
24 Y el hombre le preguntó: ¿Tus hermanos son unos que van en compañía de muchas ovejas? Pues se han ido ya. Les he oído decir: “Bueno, vámonos a Dotán, para variar”.
25 Entonces José se fue tras sus hermanos y los halló en Dotán.
26 Y estaban todos sentados en el suelo comiendo pan. Y cuando le vieron llegar de lejos, se dijeron: Mira quién llega, tú: El Variopinto. Y mira que sudado viene. Da asco.
27 Y José les saludaba tontamente desde lejos con la manita gritando: ¡Ohé, hermanos míos!.
28 Y cuando llegó, lo agarraron entre todos y lo echaron al interior de un pozo que había allí cerca. Pero en el pozo no había agua y no se ahogó, aunque se dio un buen golpe en los carrillos al caer .
29 Y José estuvo toda la tarde gritando sin parar: ¡Hermanos míos, sacadme de aquí! ¡Venga, que sois muy de la broma, vosotros!
30 Y sus hermanos no le respondían y seguían comiendo pan. Y José les decía: Por favor, que esto ya no tiene gracia. Me duelen los carrillos y estoy cogiendo humedad.
31 Entonces pasaron por allí unos mercaderes ismaelitas y Simeón tuvo una idea. Se levantó, se aproximó a los mercaderes y les dijo: ¿Os interesa comprar un tipo que está en bastante buen estado?
32 Los mercaderes les pidieron ver la mercancía. Simeón les hizo acercar al borde del pozo para que pudieran ver a José.
33 Y Leví les dijo: Si lo laváis y lo peináis no está tan mal. La túnica de varios colores no va incluida, que es un recuerdo de familia.
34 Y finalmente los mercaderes les ofrecieron quince piezas de plata. Pero Dan regateó y consiguió veinte.
35 Y los mercaderes sacaron a José del pozo con unas cuerdas. Y José decía: Ja, ja, hermanos, esto es una broma también ¿no? Qué gracia, siempre estáis de broma.
36 Pero al ver la cara seria de todos sus hermanos mientras le despojaban de su túnica y lo dejaban en cueros, dijo: No pretenderéis que me vaya con esta gentuza. ¡No quiero irme con ellos! ¡Soy vuestro hermano! ¡Carne de vuestra carne y sangre de vuestra sangre!
37 Pero sus hermanos se volvieron a sentar en el suelo y siguieron comiendo pan.
38 Y cuando los mercaderes y José se hubieron ido, Rubén dijo: ¿Qué diremos a padre cuando pregunte dónde está su hijo predilecto?
39 Y entonces degollaron a un cabrito de las cabras y mancharon la túnica de José con la sangre.
40 Y cuando fueron a ver a su padre, le mostraron la túnica. Y su padre reconoció la túnica y dijo: Reconozco la túnica. De mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró. No hay duda de que José ha sido despedazado.
41 Entonces Jacob rasgó sus vestiduras, puso silicio en sus lomos y mica en sus cejas y guardó luto por su hijo durante muchos días.
42 Y sus hijos lo intentaban consolar, pero él decía: Dejadme solo, no quiero recibir consuelo.
Y lloró.
43 Y los mercaderes ismaelitas lavaron y peinaron a José y luego lo vendieron en Egipto a Putifar, capitán de la guardia de Faraón.
Y lo vendieron por el cuádruple de lo que habían pagado por él. Para algo eran mercaderes de primera.

31 agosto 2007


LA BIBLIA 21
Reconciliación de Jacob y Esaú

1 Alzando Jacob los ojos miró y vio que venía Esaú y cuatrocientos hombres con él. Esto se sabe porque Jacob era muy rápido contando y los contó en un periquete, de una simple mirada; y por esta razón podemos atestiguar que eran cuatrocientos hombres los que acompañaban a Esaú, ni más ni menos.
2 Y poniendo a sus vacas, mujeres y otros objetos de valor a buen recaudo, se fue acercando Jacob a Esaú inclinándose cada tres pasos, cosa que, aparte de retardar su marcha notablemente, provocó la risa de los cuatrocientos hombres que acompañaban a Esaú.
3 Y viendo la humillación ridícula a la que se sometía Jacob, Esaú se le acercó y le dijo: Jacob, deja de hacer el burro. ¿Por qué te agachas de esa manera?
4 Y Jacob le respondió: Primero, ando así porque el ángel Aniceto me ha descoyuntado la cadera y segundo, porque soy tu siervo y me quiero postrar ante ti junto con todas mis posesiones. Todo lo que tengo es tuyo.
5 Y Esaú respondió: Vale, vale. Pero dime: ¿quién es toda esa gente y animales que tienes allí, agazapados detrás de unos matorrales espesos?
6 Y Jacob respondió: Todas esas personas animales y mujeres son mi familia, sirvientes, ganado e hijos, y todo lo que Jehová en su infinita bondad me ha concedido. Y todos son tuyos si así quieres que sea.
7 Y Esaú le respondió: Anda, Jacob, deja de hacer el tonto. ¿Qué te pasa? Si es que me tienes miedo porque temes que aún esté dolido por todas las cosas que me hiciste en un pasado, estate tranquilo. Ya no te guardo rencor porque ahora me he dado cuenta de que eso de la primogenitura y lo de las bendiciones es una solemne estupidez. No sirven para nada y puedes quedártelas y metértelas donde quieras. Venga, levántate y deja de hacer el payaso.
8 Y así Jacob obtuvo el perdón de su hermano Esaú y pudo seguir su vida tan tranquilo con su multitud de mujeres, vacas e hijos.

Muerte de Raquel

(Raquel murió en el parto, pero eso, en esa época, poco importaba. La cuestión era tener muchos hijos para poblar la faz de la tierra) (nota del traductor).

9 Y para celebrarlo, Jacob conoció carnalmente a Raquel en una noche de borrachera y Raquel quedó preñada de nuevo.
10 Y se puso a parir cuando faltaba poco para llegar a Efrata. Mas hubo trabajo en su parto y la partera dijo a Jacob: No temas que también tendrás este hijo.
11 Y nació así un niño .
12 Y el niño fue llamado Benjamín que significa “hongo que se reproduce por basidios y, según la especie, puede ser parásito de algunas plantas, como el cornezuelo del centeno; o puede ser comestible como el níscalo o el champiñón”.
13 Y Raquel, que por cierto murió en el parto, fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.
14 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura: esta es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.

18 agosto 2007


LA BIBLIA 20
Jacob lucha con el ángel en Peniel

1 Y Jacob y su familia prosiguieron el viaje. Y era de noche cuando hizo pasar a todos al otro lado de un arroyo.
2 Así quedó Jacob solo; y cuando se dio la vuelta vio que un varón se abalanzaba contra él como un poseso, blandiendo la espada sobre su cabeza. Y comenzó a luchar con él.
3 Y por más que Jacob decía: “¿Qué te pasa ahora a ti? ¿Siempre vas así por la vida?” el otro no cesaba de golpearle con la espada.
4 Y pasaron horas y más horas.
Pero llegó un momento, cuando rayaba ya el alba, que el varón le pegó un corte en el encaje del muslo de Jacob y a este se la descoyuntó la cadera.
5 Y Jacob gritó, retorciéndose por los suelos: ¡Maldito maníaco! ¡Mira lo que me has hecho!
6 Y el varón dijo: Te voy a abandonar porque está saliendo el sol y si no me voy no voy a dormir casi nada. Pero antes de irme te voy a bendecir.
7 Y Jacob respondió: ¡Si te acercas te pego una patada que te descoyunto los testículos, hijo de una gallina estrafalaria!
8 Venga, venga, no te lo tomes así; tampoco te he hecho tanto estropicio.
9 ¿A qué llamas tú estropicio, matriz supurante? No podré volver a andar en toda mi vida.
10 A lo que el varón respondió: Volverás a andar, Jacob, te lo prometo. Yo soy un ángel del Señor. Y a partir de ahora no te llamarás más Jacob, sino Israel.
11 Sí, hombre. Y tú te llamarás Gimeno. –Jacob se intentaba incorporar pero las piernas se negaban a sostener su peso y caía de bruces constantemente. –Si eres un ángel, demuéstralo– espetó Jacob–.
12 Es que ahora no he traído los aparatos que uso habitualmente para demostraciones. Y te enseñaría las alas pero últimamente ya no nos las ponen.
13 Lo que tú eres no es un ángel, sino un fastasma.
14 Te lo juro, Jacob. Espera...un momento...¡eso! ¡mira al cielo!
15 Y Jacob levantó la vista. Y entre las nubes vio una enorme cabeza y al lado de esa cabeza una mano que le saludaba tímidamente.
16 Y Jacob exclamó: ¡En verdad tú eres un ángel de Jehová! Jehová me ha bendecido al hacerme luchar contra ti y al descoyuntarme la cadera.
17 Y entonces el ángel adoptó una postura solemne y comenzó a decir lo siguiente: Yo te bendigo, Israel, para que tus descendientes se diseminen por toda la tierra y que toda tu simiente sea derramada por los siglos de los siglos como el polvo del camino. Y además, serán tus descendientes carne de tu carne y morarán como las estrellas del firmamento moran los cielos, y se esparcirán por la faz de la tierra como la mantequilla se esparce por el pan de cebada...
18 Pero de pronto, del cielo surgió la poderosa voz de Jehová que dijo: Aniceto no improvises que no tienes ni idea de lo que estás hablando. Si no sabes usar el lenguaje bíblico más vale que cierres la boca. Deja lo de las retahílas apabullantes para otros con más seso y más condiciones que tú.
19 Perdón, oh Señor de los cielos y la tierra –contestó asustado el ángel–. No volverá a ocurrir.
20 Y así, de esta manera, el que hasta entonces se llamaba Jacob, se hizo llamar Israel. Y sus familiares le decían que era una tontería, que no se acostumbraban a llamarlo Israel y siguieron llamándole Jacob.
21 Y debido a la herida que recibió en la cadera, siempre anduvo de una manera que provocaba la hilaridad de todo el mundo, siendo objeto más de una vez de comentarios de pésimo gusto por parte de algunos.
22 Y es debido a la herida de Jacob por lo que el pueblo de Israel no come, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.
23 Pero el pueblo de Israel no se pierde nada porque yo he probado de comerme dicho tendón y es una cosa asquerosa y sumamente dura.

12 agosto 2007

XIRINACS SE QUITA LA VIDA EN EL RIPOLLÉS

El exsenador, sacerdote, luchador antifranquista y adalid del pacifismo y el independentismo Lluís Maria Xirinacs, de 75 años, fue encontrado muerto ayer en una zona boscosa de la collada de la Tuta, en el término municipal de Ogassa (Ripollès). El propio Xirinacs se causó la muerte en un "acto de soberanía" de índole política, según una nota manuscrita fechada el 6 de agosto que dejó en su despacho de la Fundació Randa.
El cuerpo de Xirinacs fue encontrado por un paseante que circulaba por la zona, a unos 300 metros de una carretera secundaria de tierra que comunica la carretera N-260 con Ribes de Freser y Ogassa. Junto al cadáver, que llevaba entre dos y tres días en el lugar, según los Mossos, se hallaron indicios evidentes de suicidio, además de una nota, probablemente con el mismo contenido de la que dejó en la Fundació Randa.
El paseante que lo encontró ha declarado: Iba yo paseando por este magnífico paraje cuando de pronto topeme de bruces con un cuerpo caído en los matojos. Enseguida me dí cuenta de que me hallaba en presencia del cuerpo sin vida de Xirinacs.
Xirinacs pasa a engrosar las filas de los que, al igual que Xesco Boix o George Sanders, decidieron acabar con su vida en Catalunya.

06 agosto 2007

LA BIBLIA 19
Jacob huye de Labán

1 Y sucedió que, después de haber nacido el niño José, Jacob dijo a Labán: Bueno, ya llevo demasiados años aquí sin ver a mis padres. Tengo ganas de irme a casa, a ver qué tal están las cosas con mi hermano Esaú; puede que se le haya pasado ya el enfado.
2 A lo que Labán contestó: Ni hablar, Jacob. Tú no te vas de mi lado, que me has traído mucha suerte mientras has estado conmigo. Mis rebaños nunca habían estado mejor cuidados y me has dado una gran cantidad de nietos; excesivos en número incluso, diría yo.
3 Pero Labán, compréndeme -replicó Jacob-. Ya soy mayorcito y quisiera vivir en la tierra donde nací con mis padres, mis cuatro mujeres y mis diez o doce hijos.
4 No se hable más -atajó Labán, que era muy testarudo-. Tú y mis hijas y mis diez o doce nietos no os iréis a ninguna parte. Además, quiero que cuides aún de mis rebaños que a mí me da una pereza...
5 Pero sucedió que un día, estando Labán trasquilando sus ovejas, Jacob aprovechó y, subiendo sus hijos y sus mujeres sobre los camellos, partió hacia Canaán.
6 Y llevó consigo, además de su familia, todas las vacas, carneros, ovejas y demás posesiones que había ido acumulando todos esos años.
7 Y se fueron sin avisar a Labán que seguía trasquilando como si nada.
8 Y cruzaron el Eufrates y se dirigieron al monte Galaad.
9 Y al tercer día, como mandan las escrituras, Labán se enteró de que todos habían huido.
10 Entonces Labán cogió a sus parientes y fue tras Jacob. Y lo atrapó a los siete días, como mandan las escrituras, a la altura del monte Galaad.
11 Pero la noche anterior, en sueños, se le había aparecido Jehová a Labán y le había dicho: Cuídate de hacer daño a Jacob o de hablarle descomedidamente; si lo haces ya verás.
12 Y Labán alcanzó a Jacob y le dijo: ¿Por qué te fuiste y no me dejaste ni besar la ropa de mis nietos?
13 Y Jacob respondió: Es que te ponías tan pesado que no pude hacer otra cosa. ¿Qué vienes a hacer ahora aquí? ¿No comprendes que estamos hasta el moñete de ti? Vete a trasquilar tus ovejas y déjanos en paz, tío.
14 Labán a punto estuvo de descargar su aún poderoso brazo sobre la cabeza de Jacob pero se contuvo diciendo: No te pego porque se me ha aparecido Jehová en sueños y me ha amenazado, que si no...
15 Y Jacob respondió: ¡Qué curioso! ¿Te dije que a mí también se me apareció soñando? Ya no es lo que era. A mi padre y al abuelito se les aparecía así, en persona.
16 Y Labán dijo, asintiendo con la cabeza: Será que está muy ocupado haciendo estragos en nuestros enemigos. Cada día hay más gente en la tierra y no debe poder aparecerse a todos a la vez. Llegará un día que ya no se aparecerá a nadie
17 Eso será...– respondió Jacob pensativo–.
18 Y siguieron hablando y hablando y sus diferencias se fueron olvidando. Y dijo Labán al cabo de un rato: Bueno, reconozco que he obrado de manera un tanto posesiva. Os dejo ir a donde queráis a condición de que de vez en cuando me mandéis una paloma postal para saber qué tal os van las cosas.
19 Y así quedó el asunto. Y Labán se despidió de sus hijas, de sus nietos, de Jacob, de las criadas de sus hijas, de los corderos, de los camellos, de las alforjas y de unas zapatillas que le habían pertenecido hacía ya tiempo y por las que sentía un especial afecto.
20 Y se fue acompañado por los parientes que le habían acompañado. Y mientras se alejaba, saludaba con la mano y alzaba la voz gritando: ¡Adiós, Jacob! ¡Hasta la vista, Raquel! ¡Adiós, Lea! ¡Hasta luego, Rubén! ¡Dios se acuerde de ti, Simeón! ¡Dios te haga de tripas corazón, Leví! ¡Adiós rogando y con el mazo dando, Judá! ¡Dios aprieta pero no afloja, Dan! ¡Arrivederci, Neftalí! ¡No me olvides, Gad! ¡Recuerdos a todos, Aser! ¡Saludos, Isacar! ¡Hasta luego, Zabulón! ¡Vaya por Dios, José!
21 Y así Jacob se deshizo para siempre del pesado de su suegro.