03 mayo 2009


LA BIBLIA 33

La plaga de la caspa


1 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido y no quiere dejar ir al pueblo.
2 Ve por la mañana ante Faraón y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo para que me sirva en el desierto; y tú no quieres soltarlo.
3 Y si Faraón insiste en no soltar a mi pueblo, obra como yo te diré.
4 Y Moisés se presentó ante Faraón. Y le pidió por tercera vez que soltara a los hijos de Israel. Pero Faraón se negó.
3 Y Moisés le dijo: En vista de tu dureza de corazón, inauguro ahora la primera de una serie de plagas que van a afligir a tu pueblo.
4 Y tocó la cabeza de Faraón con su vara mágica. Y de inmediato la cabeza de Faraón se cubrió de una caspa espesa y blanca.
5 Y Faraón se comenzó a rascar la coronilla y las sienes en gran manera.
6 Y desde aquel momento todo el pueblo de Egipto tuvo caspa durante siete días y siete noches.
7 Y no sufrieron de caspa los hijos de Israel.
8 Pero el corazón de Faraón seguía duro como el pedernal y no soltaba al pueblo.

LA BIBLIA 32

Moisés y Aarón ante Faraón


1 Moisés y Aarón fueron entonces a ver al Faraón Fimosis III, llamado así por su abierta oposición a la práctica de la circuncisión, y le dijeron: Jehová dice que dejes salir de Egipto a los hijos de Israel para que celebren una fiesta en el desierto.
2 Y Faraón respondió: De acuerdo. ¿Algo más?
3 Y Moisés dijo: ¿Qué? ¿Así de fácil? ¿No nos vas a poner problemas?
4 Y Faraón respondió: ¿Por qué?. Si quieren irse de juerga al desierto ¿quién soy yo para retenerlos?
5 Y Aarón dijo: Pero tú eres el malvado rey de Egipto. Y el pueblo de Israel son tus servidores. Y tú no quieres que tengan libertad para hacer lo que les plazca.
6 Y Faraón respondió: ¿Quién os llena la cabeza con estas ideas? Vaya tontería.
7 Y Moisés replicó: Pero Jehová nos ha dicho que...
8 Para empezar- atajó Faraón- no sé quién es ese Jeofás o Jellofá.
9 “Jehová”- recalcó Moisés- con hache intercalada. ¿Quieres decirnos que no has oído hablar de Jehová, el Dios de mi padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob?
10 Y Faraón respondió: No sé quiénes son esos tíos que decís. Mirad, tengo mucho trabajo, así que, si no tenéis nada más importante que pedirme, dejadme en paz, os lo ruego.
11 Y echaron del palacio de Faraón a Moisés y a Aarón.
12 Y Moisés llamó a Jehová y le dijo: Jehová, tenemos un pequeño problema. Creo que Faraón no va a poner ningún problema para lo del éxodo Israelita; al contrario, creo que se alegra de que nos los llevemos.
13 Y Jehová respondió: No puede ser. Si te los llevas tan fácilmente, ¿dónde está la emoción, que es lo más importante?
14 No te preocupes-dijo Dios-. Voy a endurecer el corazón de Faraón y no va a soltar así como así al pueblo Israelita.
15 Y Jehová hizo aparecer un callo de considerable tamaño en el pericardio de Faraón.
16 Y cuando Moisés y Aarón volvieron ante Faraón, este les dijo: No tan solo no les voy a dejar ir sino que, además, a partir de ahora los putearé en gran manera.
17 Y les haré trabajar veinte horas diarias. Y prohibiré la hora del almuerzo. Y la de la siesta. Y les pagaré la mitad de lo que cobraban hasta ahora.
18 Y a los músicos Israelitas les retiraré toda subvención. Y para subsistir se verán obligados a tocar músicas que les desagraden en gran manera y a estrenar obras de compositores Egipcios actuales.
19 Tal fue la reacción de Faraón. Y Moisés y Aarón se alejaron del palacio.
20 Y así sucedió que, los hijos de Israel que hasta entonces habían vivido relativamente bien, súbitamente se vieron explotados y humillados y víctimas de la servidumbre más degradante.
21 Y el pueblo de Israel se quejó a Moisés y a Aarón y les dijeron: Pues vaya favor nos habéis hecho. Antes estábamos mucho mejor que ahora. ¿Por qué no os metéis de ahora en adelante en vuestros asuntos y no venís a tocarnos las bolas?
22 Y Moisés y Aarón se entristecieron ante estas palabras del pueblo Israelita. Y dijeron a Jehová: Señor, ¿por qué afliges a tu pueblo? ¿Para qué me enviaste si ahora aún están peor? Si lo sé me quedo en Madián tan tranquilo con mis seis cuñadas.
23 Y Jehová dijo a Moisés: No temas, Moisés. Con mano dura trataré ahora a Faraón. Una serie de plagas voy a enviar a él y a su pueblo. Y si después de lo que va a acontecerle no suelta a los hijos de Israel, por Mí que me afeito la barba.


LA BIBLIA 31

Moisés vuelve a Egipto

1 Y ocurrió que los que querían acabar con Moisés en Egipto ya habían muerto, por lo que pudo volver sin problemas.
2 Y fue Moisés a su suegro Jetro y le dijo: Suegro mío, me marcho hacia Egipto pues se me ha aparecido Dios y me ha dicho que tengo que llevarme a todos los Israelitas de allí, y tengo que llevarlos a la tierra prometida, que está en los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
3 Y su suegro lo miró con una extraña expresión y le dijo: ¿Así que no te quedas a cenar?
4 Y Moisés cogió a su mujer y a sus hijos, los cargó sobre el burro de su suegro y volvió a tierra de Egipto. Pero no se olvidó de la vara que Dios le había dado.
5 Y Jehová fue a buscar a Aarón, que era hermano de Moisés, y le dijo: Tú, hermano de Moisés; tu hermano Moisés va a ver a Faraón pero, como tú ya debes saber, es un tanto torpe, por no decir algo peor. Vigílalo pues, y evita que haga tonterías, que esto que le he encomendado es muy importante. De lo que ocurra ahora depende mi prestigio en el futuro.
6 Y Aarón fue al desierto y encontró a Moisés con toda la familia y el burro. Y en el monte de Dios le encontró, y le besó sonoramente en los mofletes.
7 Y Moisés, que no se acordaba de su hermano le dijo: ¡Ay, déjeme usted, qué mariconada!
8 Pero Aarón le aclaró la situación explicándole: Moisés, Moisés; soy Aarón, tu hermano del alma. ¿No me reconoces? Jehová ha venido a mí para pedirme que me una a ti en la tarea que has emprendido.
9 Y fueron Moisés y Aarón y reunieron a todos los hijos de Israel. Y Moisés les explicó a qué venían.
10 Pero todo el pueblo Israelita soltó una sonora carcajada. Entonces Aarón le dijo a Moisés: Hazles una demostración gratuita del poder de Jehová, anda.
11 Y Moisés cogió la vara y la echó al suelo. Y esta se convirtió en culebra; y el pueblo Israelita soltó una exclamación de asombro y un sonoro aplauso.
12 Y Séfora, la mujer de Moisés, saludaba y señalaba todo lo que su marido iba haciendo mientras Aarón efectuaba un redoble de timbal.
13 Y luego Moisés metió la mano en su seno y la sacó leprosa y asquerosa. Y luego la volvió a meter y la sacó sana. Y todos aplaudían y pedían “bis”.
14 Y de esta manera el pueblo de Israel, que era muy fácil de convencer, creyó en las palabras de Moisés y Aarón.

25 enero 2009


LA BIBLIA 30

Moisés vuelve a Egipto

1 Y ocurrió que los que querían acabar con Moisés en Egipto ya habían muerto, por lo que pudo volver sin problemas.
2 Y fue Moisés a su suegro Jetro y le dijo: Suegro mío, me marcho hacia Egipto pues se me ha aparecido Dios y me ha dicho que tengo que llevarme a todos los Israelitas de allí, y tengo que llevarlos a la tierra prometida, que está en los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
3 Y su suegro lo miró con una extraña expresión y le dijo: ¿Así que no te quedas a cenar?
4 Y Moisés cogió a su mujer y a sus hijos, los cargó sobre el burro de su suegro y volvió a tierra de Egipto. Pero no se olvidó de la vara que Dios le había dado.
5 Y Jehová fue a buscar a Aarón, que era hermano de Moisés, y le dijo: Tú, hermano de Moisés; tu hermano Moisés va a ver a Faraón pero, como tú ya debes saber, es un tanto torpe, por no decir algo peor. Vigílalo pues, y evita que haga tonterías, que esto que le he encomendado es muy importante. De lo que ocurra ahora depende mi prestigio en el futuro.
6 Y Aarón fue al desierto y encontró a Moisés con toda la familia y el burro. Y en el monte de Dios le encontró, y le besó sonoramente en los mofletes.
7 Y Moisés, que no se acordaba de su hermano le dijo: ¡Ay, déjeme usted, qué mariconada!
8 Pero Aarón le aclaró la situación explicándole: Moisés, Moisés; soy Aarón, tu hermano del alma. ¿No me reconoces? Jehová ha venido a mí para pedirme que me una a ti en la tarea que has emprendido.
9 Y fueron Moisés y Aarón y reunieron a todos los hijos de Israel. Y Moisés les explicó a qué venían.
10 Pero todo el pueblo Israelita soltó una sonora carcajada. Entonces Aarón le dijo a Moisés: Hazles una demostración gratuita del poder de Jehová, anda.
11 Y Moisés cogió la vara y la echó al suelo. Y esta se convirtió en culebra; y el pueblo Israelita soltó una exclamación de asombro y un sonoro aplauso.
12 Y Séfora, la mujer de Moisés, saludaba y señalaba todo lo que su marido iba haciendo mientras Aarón efectuaba un redoble de timbal.
13 Y luego Moisés metió la mano en su seno y la sacó leprosa y asquerosa. Y luego la volvió a meter y la sacó sana. Y todos aplaudían y pedían “bis”.
14 Y de esta manera el pueblo de Israel, que era muy fácil de convencer, creyó en las palabras de Moisés y Aarón.

06 enero 2009


LA BIBLIA 29

Llamamiento de Moisés

1 Estaba un día apacentando Moisés las ovejas de Jetro cuando, andando andando, llegó a Horeb, monte de Dios.
2 Y vio una zarza a lo lejos que echaba humo y fuego y un pestazo grande. Y se extrañaba en gran manera de que la zarza no se consumiere.
3 Y Moisés se acercó con gran cautela diciéndose: Iré yo ahora y veré esta grande visión y averiguaré por qué razón la zarza no se consume.
4 Y mientras Moisés se acercaba, la voz de Jehová surgió de entre las zarzas gritando: ¡Moisés, Moisés!
5 Y Moisés dio media vuelta y huyó corriendo.
6 Y Jehová se vio obligado a gritar aún más. Y le gritó: ¡Eh! ¡Moisés, no huyas, cobarde! ¡Vuelve aquí si eres hombre! ¡Soy tu Dios, el que te ha dado todo, incluyendo los mofletes!
7 Y Moisés, en su apresurada huida, se había caído por un margen del camino lastimándose la piel de las pantorrillas.
8 Y Moisés se levantó como pudo y se volvió a acercar a la zarza. Y la voz de Dios volvió a hablar:
9 Acércate, guapo, que no te voy a hacer daño. Soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
10 Entonces Moisés se puso a gritar de miedo; y las ovejas se asustaban también en gran manera y balaban.
11 Y Dios se dijo a sí mismo: No, si ya digo yo que me tengo que aparecer más a menudo. Si no es así, los pobres se asustan y no me extraña.
12 Y volviendo a hablar a Moisés, le dijo: He visto el clamor del pueblo de Israel y he descendido para librarlos de la mano de los egipcios, y sacarlos de Egipto y llevarlos a una tierra que yo me sé que está mucho mejor, donde fluye leche y miel, no sé por qué.
13 Y se halla esta tierra en los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
14 Esto último Moisés no lo comprendió en absoluto pero estaba demasiado asustado para decir nada que no fuera “kdjhjdf jhdjah jhjkhk”.
15 Y Jehová continuó: Y Yo te he elegido a ti para que guíes a mi pueblo a la tierra prometida. Y te dirigirás a Faraón y le dirás que te llevas a todos los Israelitas a un lugar mejor.
16 Moisés, que había empezado a respirar con normalidad, se atrevió a decir: ¿Quién soy yo, Señor, para dirigirme a Faraón y decirle semejante barbaridad? Me hará decapitar allí mismo.
17 Pero Jehová dijo: Ve, porque yo estaré contigo.
18 Y Moisés respondió: ¿Y si me cortan la cabeza antes de que puedas hacer algo?
19 Y dijo Dios: ¡Qué poco te fías de mí! Soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Deberías tenerme más confianza, hombre.
20 Y Moisés le preguntó: Pon que yo me llego a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé?
21 Y Dios respondió: YO SOY EL QUE SOY. Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
22 Pero esto no se lo tragarán- repuso Moisés.- Uy uy uy... creo que se van a reír de mí y me dirán: Mira, ahí va ese mofletudo que ve apariciones en las zarzas.
23 Que no, Moisés, confía en mí - contestó Dios. - Ya verás como todo sale bien. Diles tan solo lo que te he dicho. Y diles que soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
24 Y Moisés pensó: No sé, no sé...
25 Y dijo Moisés a Jehová: ¿Y no me puedes dar algo?, no sé... algo que cuando lo vean me quede con ellos, algo alucinante en gran manera.
26 Y Jehová le dijo: ¿Qué es esto que tienes en la mano?
27 Y Moisés se miró la mano y contestó: Un palo.
28 No es un palo. Es una vara- dijo Dios.- Échala al suelo y verás.
29 Moisés la tiró y esta se convirtió en una culebra. Y Moisés huía de ella.
30 Entonces dijo Jehová a Moisés: Cógela con tu mano.
31 Y Moisés respondió: Ay no, qué asco.
32 Venga- dijo Dios- no seas cobarde.
33 Y Moisés la cogió y la culebra se convirtió en vara de nuevo en su mano.
34 Y Moisés dijo con los ojos muy abiertos: ¡Es fantástico! ¿Cómo lo haces?
35 Y Jehová respondió: No olvides, Moisés, que yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
36 ¿Puedes hacer más cosas?-preguntó Moisés.
37 Claro que sí. ¿No sabías que Yo he creado el universo y todo lo que contiene?
38 Y Moisés le miraba con la mirada extraviada y la boca abierta.
39 Y Jehová guardó un rato de silencio porque no estaba seguro de si Moisés le estaba tomando el pelo o es que era tonto. (Éxodo 12, 14)
40 Y Jehová se preguntó si no habría sido un error elegir a Moisés.
41 Y dijo Dios: Bueno, te voy a hacer más cosas. Mete tu mano en tu seno.
42 Y Moisés se metió la mano en el seno. Y cuando la sacó estaba llena de purulencias y pingajos.
43 Y Moisés hizo grandes ascos y sacudía la mano sobremanera maldiciendo a Dios en vano.
44 Y Dios le dijo: Calma; vuelve a meter la mano en tu seno.
45 Y Moisés le obedeció; pero cuando la sacó aún estaba igual.
46 Y Jehová dijo: A veces no funciona. A ver, vuelve a intentarlo...
47 Y Moisés gritaba: ¡Maldita sea! ¡Devuélveme la mano que tenía antes, maldito loco!
48 Pero Jehová le dijo: Es broma, hombre; quería poner a prueba tu fe. Veo que no tienes ni un poco de fe en mí. Y eso que soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
49 Ve al pueblo de Israel y, si no te creen, hazles el truco de la culebra, o el de la mano leprosa. Este último acostumbra a gustar mucho.
50 Y si aún no te creyeren, ya me apareceré Yo y les daré un buen susto.

04 enero 2009


LA BIBLIA 28

Moisés huye de Egipto

1 En aquellos días sucedió que, crecido ya Moisés, aún conservaba los mofletes.
2 Y un día, mientras se dirigía a comprarse un bote de brea para calafatearse unas sandalias, vio como un egipcio faltaba al respeto a uno de los hebreos, sus hermanos.
3 Entonces miró a todas partes y, al comprobar que nadie le veía, mató al egipcio obligándole a comerse el contenido de sus propios bolsillos y lo enterró bajo la arena entre los aplausos de todos los hebreos.
4 Al día siguiente, Moisés volvió a salir, esta vez para adquirir peces en un mercado próximo, y vio que dos hebreos se daban de hostias.
5 Y cogiendo al que golpeaba más fuerte le dijo: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? ¿No tienes nada mejor que hacer?
6 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste ayer al egipcio?
7 Entonces Moisés pensó: ¡Cagada! Ciertamente esto ha sido descubierto.
8 Y Moisés tuvo miedo.
9 Y cuando Faraón se enteró de este hecho, quiso matar a Moisés.
10 Pero Moisés puso pies en polvorosa y huyó de Egipto; y habitó en la tierra de Madián.
11 Y fue en esta tierra donde, un día, mientras estaba sentado al lado de un pozo contando cuántos pastores de nariz aguileña pasaban por allí en sesenta minutos, se acercaron al pozo las siete hijas del sacerdote de Madián.
12 Y venían en compañía de varias ovejas para darles de beber.
13 Mas en aquel momento apareció el malvado pastor Vivancos y las quería echar de allí de mala manera; entonces Moisés, en un arrebato de hombría, se levantó, las defendió, dio agua a las ovejas y ahuyentó a Vivancos con la ayuda de unas ardillas y la grasa de sus sienes.
14 Y las hijas del sacerdote volvieron a casa de su padre, y él les dijo: ¿Qué hacéis que volviereis tan pronto?
15 Ellas respondieron: Un varón egipcio de hermosos mofletes nos defendió del pastor Vivancos y dio de beber a nuestras ovejas.
16 ¿Y cómo se llamare el que tal hazaña hiciere, hermosas hijas mías?-preguntó a sus hermosas hijas el sacerdote de Madián que se llamaba Jetro.
17 Y una de las hijas, la de las piernas Gollmatre, respondió: No preguntamos su nombre porque nos pareció poco decoroso mostrar interés hacia un varón desconocido.

18 Y Jetro respondió: El varón que defendiere a mis hermosas hijas no fuere nunca más desconocido. Idlo a buscare y que viniere a comere.
19 Un tanto extrañadas del lenguaje de su padre, las siete hermosas hijas hicieron lo que su padre les pidió.
20 Y Moisés se lo tomó muy en serio y se quedó a vivir con Jetro y sus bellas hijas.
21 Y se casó tiempo después con Séfora, una de las hijas de Jetro.
22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso de nombre Gersón, que en hebreo significa ventosa gigante.
23 Aconteció que, después de muchos días, el rey de Egipto murió, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron a Dios.
24 Y subió a Dios el clamor de ellos. Y Dios se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
25 Y Jehová decidió hacer algo, que llevaba mucho tiempo sin aparecerse y ya tenía ganas.

03 enero 2009


10 VENTAJAS DE SER ASESINADITO A LOS CINCUENTA

1ª: Al morir a los cincuenta años te ahorras una serie de enfermedades como los problemas de próstata, la menopausia, el cáncer, las embolias, etc.

2ª: No te ves envejecer. Tu cadáver aún tiene un aspecto aceptable. La gente te recordará en una buena forma física (a no ser que seas Charlie Parker o Marlon Brando).

3ª: No vas a tener que pagar más impuestos. La sociedad, no obstante, sigue sacando provecho de tu cadáver, como buenos buitres que son. El entierro es carísimo, las esquelas, las flores, el ataúd, etc... pero tú ya no estás aquí para preocuparte.

4ª: El hecho de no llegar a los 65 años de edad tiene la ventaja de que no te llevas un desengaño al constatar que tu pensión es una mierda, o que los planes para la jubilación de tu banco eran un fraude.

5ª: No ves morir a tu conyuge ni a ningún hijo.

6ª: Tienes una buena excusa para no trabajar.

7ª: Si tu profesión ha tenido algo que ver con el arte, es posible que a partir de ahora te sobrevaloren.

8ª: Los demás, por primera vez hablarán bien de ti.

9ª: Ya no quedarás mal con nadie. Al no poder hablar, no meterás la pata nunca más.

10ª: Y sobre todo, se acabaron las discusiones sobre religión y el más allá. Tú ya has podido comprobar que más allá de la muerte hay lo mismo que aquí: nada del otro mundo.

08 noviembre 2008

LA BIBLIA 27

LIBRO SEGUNDO DE MOISÉS

ÉXODO

Aflicción de los Israelitas en Egipto

1 Los hijos de Israel crecieron y fructificaron en Egipto.
2 Y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra.
3 Entretanto se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no simpatizaba con los hijos de Israel,
4 y dijo a su pueblo: He aquí que el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.
5 Por lo tanto, se me ha ocurrido una idea: Todo varón que nazca de partera Israelita, será echado al río sin contemplaciones.
6 Y a toda niña que nazca de partera hija de Israel, preservad la vida, que nunca se sabe cómo llegará a ser de mayor.
7 Tal fue la maldad del rey de Egipto.
8 Y así, la ley fue cumplida por casi todos.

Nacimiento de Moisés

1 Mas un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví
2 la que concibió y dio a luz un hijo; y viéndole hermoso y rollizo, con unos mofletes que daban ganas de comérselo, le tuvo escondido tres meses.
3 Pero no pudiendo ocultarle por más tiempo, tomó una cesta de mimbre, la calafateó con brea (sistema ya empleado por Noé, recordad, amiguitos) y la metió en el río.
4 Y aconteció que la hija de Faraón, que era muy limpia, descendió para lavarse al río, y mientras se enjabonaba el pelo con un champú neutro, vio la cestita flotando en la orilla.
5 Y viendo que dentro había un bebé hermosísimo que lloraba, tuvo compasión de él y dijo: Este debe ser uno de los niños Hebreos. Y vaya mofletes tiene.
6 Entonces la hermana de la hija de Faraón le dijo: ¿Quieres que llame a una nodriza hebrea para que te lo críe?
7 Y la hija de Faraón asintió. Y dio la casualidad que la nodriza a la que llamaron fue la madre del niño en persona.
8 Y la madre lo crió. Y cuando el niño creció, fue entregado a la hija de Faraón, la cual lo adoptó y le puso de nombre Moisés, que en egipcio significa “Niño mofletudo que flota”.

19 septiembre 2008

LA BIBLIA 26

José gobernador de Egipto

1 Cuando José dejó por fin de cantar Faraón le dijo: No hay hombre más sabio que tú en mi reino. Tú gobernarás Egipto y sólo yo estaré por encima de ti. Pero tú harás el trabajo, que para algo soy Faraón.
2 Entonces Faraón se quitó un anillo que llevaba y se lo dio a José. Y mandó que vistieran a José con ropas de lino finísimo y puso collar de oro en su cuello y unas almendras de plomo en sus cejas.
3 Y lo hizo subir a un carro y todo el pueblo se postró ante José.
4 Y dijo Faraón a José: A partir de ahora te llamaré Zafnat-panea.
5 Y José quiso saber por qué le quería llamar así, pero como Faraón era casi como Dios, no se atrevió; José ya sabía la afición que tenía entonces la gente que pretendía ser Dios a cambiar los nombres de las personas. Sin ir más lejos, su padre que tenía el bello nombre de Jacob, ahora se hacía llamar Israel por culpa del capricho de Jehová.
6 Así que José, con su nuevo e incomprensible nombre, se dispuso a poner un poco de orden en Egipto.
7 Y recogió Zafnat-panea todo el trigo que pudo y lo guardó en unos graneros enormes. Y tanto era el trigo que recogió que no se podía contar porque no tenía número.
8 Bueno, tenía número pero era muy alto y daba pereza contarlo. Total, para decir: “Tengo trigo en el número exacto de cien mil millones de millones de granos”, casi era mejor para la época decir: “Tengo muchísimo trigo”.
9 Además, nadie iba a comprobar si había exactamente esa cantidad.
10 Y después de esos siete años de abundancia llegaron los siete años de escasez.
11 Y Zafnat-panea, que como todo buen político era muy espabilado, se puso a vender trigo a unos precios abusivos para el pueblo de Egipto.
12 Pero todo el mundo se veía obligado a comprárselo a él. Y lo vendía empaquetado en saquitos de un gomer, que eran unos tres quilos y medio.
13 Y en los saquitos estampó un dibujito que rezaba:

TRIGOS
ZAFNAT-PANEA
EL GRANO DE CALIDAD PARA PALADARES EXIGENTES

Los hermanos de José vienen por alimentos

1 Viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Qué hacéis aquí, tocándoos los testículos? ¡Venga, no perdáis más el tiempo e id a Egipto a comprar comida, que tengo hambre!
2 Pero Jacob dijo que fueran todos los hermanos excepto Benjamín, que era el pequeño y por el que más afecto sentía por aquel entonces.
3 Y los hijos de Israel fueron a Egipto y se presentaron ante José y se inclinaron ante él. Pero, aunque José los reconoció al acto, ninguno de ellos reconoció a su hermano porque estaba muy cambiado debido a que había engordado como una Paca (referencia a las gordas Franciscas del sueño de Faraón (nota de la hermana del traductor)) y tenía la cara como un pan.
4 Y José se acordó del sueño que había tenido acerca de sus hermanos inclinándose ante él . Y José hizo como que no los conocía y les habló ásperamente y les dijo: ¿De dónde venís?
5 Ellos respondieron: Venimos de la tierra de Canaán para comprar alimentos.
6 Pero como José aún estaba enfadado con ellos por lo que le habían hecho en el pasado (sobre todo no les perdonaba lo de la túnica) les dijo: No os creo. Además, me parecéis ridículos con esas túnicas monocromas. Vosotros, aparte de ridículos, sois espías. Espías secretos.
7 Todos negaron con sus respectivas cabezas: No, nosotros somos Canadiendes, de Canaán. No somos impostores. Solamente hemos venido a comprar algo de trigo, avena, brea y cien gramos de jamón dulce para papá.
8 Y José se endureció y les dijo: Si no me demostráis que venís de buena fe, os hago encarcelar.
9 Y ellos dijeron: Somos doce hermanos hijos de un varón de la tierra de Canaán.
10 Y José replicó: Si sois doce, ¿por qué tan solo cuento diez al miraros? ¿Es que acaso no sé contar? ¿O es que dos de vuestros hermanos son transparentes?
11 Y los hermanos respondieron: Doce somos, mas el pequeño se ha quedado con nuestro padre y al otro hace tiempo que no lo vemos.
13 Y José dijo entonces: Si queréis que os crea haréis lo siguiente: Volved con vuestro padre y traedme al pequeño para que yo lo pueda ver. Y para tener la seguridad de que vais a volver, uno de vosotros se quedará conmigo hasta que volváis.
13 Y los hermanos dejaron a Simeón con José y se fueron hacia Canaán.
14 Y al poco rato volvieron ante José con un niño y le dijeron: Éste es nuestro hermanito pequeño. Anda, Benjamín, di hola a este señor.
15 Y José les dijo: Lo siento muchachos pero a mí no me engañáis. Éste niño no puede ser vuestro hermano menor porque es Paquito, el hijo de Nofredia, la mujer de la limpieza del palacio de Faraón.
16 Y los hermanos se sonrojaron y confesaron a José que, para ahorrarse una buena caminata, habían propuesto al primer niño que vieron que les acompañara a cambio de unas piedrecitas redondas de tamaño minúsculo que tanto gustan a los niños.
17 José, molesto por este intento de engaño, dijo que se podían ir pero que se quedaría con Simeón, Rubén, Leví y los pantalones de Judá. Y que si no volvían pronto con el pequeñín afeitaría a sus rehenes la barba, el pelo y las cejas para que se avergonzaran al aparecer en público. Además, Judá ya se podía ir despidiendo de sus pantalones.
18 Así que, esta vez, los hermanos fueron a Canaán a ver a Jacob, su padre. Y le explicaron lo que les había sucedido.
19 Y el padre, harto ya de tanta tontería, les dijo que le daba igual, que hicieran lo que les pedía ese tipo y acabaran de una vez, que así no terminarían nunca.
20 Y añadió Jacob: Llevadle también un presente, bálsamo, un poco de miel de las calles de San Francisco, aromas, mirra, nueces y estas bolitas que llevan aquí en la despensa más de un año y no sé para qué sirven.
21 Y los hermanos de José volvieron a Egipto, ya un poco hartos de tanto viajecito, y le enseñaron a Benjamín.
22 Y José, al verlo dijo: ¡Anda, qué cambiado estás!
23 Y los hermanos se extrañaron y le dijeron: ¿Cómo sabes que ha cambiado si es la primera vez que lo ves?
24 Y José, no pudiéndose aguantar más la risa, cayó al suelo con un ataque de hilaridad y les confesó que todo era una broma, que él era su hermano José.
25 Y dijo entre sollozos y risas: Así no me llamaréis nunca más VARIOPINTO ni os reiréis de mí.
26 Y decidle a papá que venga a vivir a Egipto, que se está la mar de bien y que podréis vivir todos aquí, en las tierras de Gosén, que aún están por urbanizar.
27 Y los hermanos de José volvieron a casa de su padre y le explicaron todo esto. Y Jacob, su padre, no se lo hizo decir dos veces: se puso un sombrerito, hizo un hatillo con sus pertenencias, llamó a todos sus familiares (que eran sesenta y seis), y se pusieron todos rumbo a Egipto.
28 Y allá se instalaron todos juntos y comieron perdices. Y carne de vaca flaca.
29 Y murió Jacob a los ciento dieciseis años.
30 Y murió José a los ciento diez años.
31 Y los otros también fueron muriendo por orden alfabético, pero no me voy ahora a poner a explicar cada una de las muertes porque no acabaríamos nunca y, además, es de muy mal gusto hablar de cosas tristes y me duelen mucho las lumbares y he quedado con unos amigos.